Estudios de posgrado en el extranjero
La licenciada Raquel Torres Peralta del área
de Sistemas y Desarrollo del Centro de Cómputo de El
Colegio de Sonora, obtuvo una beca de Conacyt para
realizar estudios de posgrado en el extranjero.
Cursará el programa de maestría–doctorado en Ciencias
Computacionales de la Universidad de Arizona, en Tucson, a partir
del próximo verano. El programa tiene una duración de cinco años.
Esta es la primera ocasión en que un miembro del personal
administrativo de El Colegio de Sonora adquiere una beca para
efectuar estudios de doctorado.
Felicitamos a Raquel Torres por su logro y esfuerzo.
Raquel es licenciada en informática por el Instituto Tecnológico
de Hermosillo, rtorres@colson.edu.mx
Obtiene licenciatura en Antropología
El pasado jueves 17 de mayo, en la ciudad de México, María
Macrina Restor Rodríguez se tituló de la licenciatura en
Antropología Social por la Escuela Nacional de Antropología e
Historia (ENAH). Restor Rodríguez defendió la tesis titulada
“La influencia de las instituciones y programas gubernamentales en
el proceso de división interna entre los yaquis de Sonora periodo
1970-1994”. Recibió mención honorifica y la recomendación de
publicación de la tesis por parte de los miembros del jurado
integrado por la maestra Gloria Cáñez de la Fuente del Centro de
Investigación en Alimentación y Desarrollo (directora de tesis), el
maestro Ricardo María Garibay, consultor independiente, la doctora
María del Valle Borrero Silva de El Colegio de Sonora, y la
candidata a maestra Enriqueta Lerma Rodríguez del Instituto de
Investigaciones Antropológicas de la UNAM.
Macrina Restor labora en la Unidad de
Información y Documentación de los Pueblos Nativos del Noroeste
de México de El Colegio de Sonora, uidpino@colson.edu.mx
¡Muchas felicidades!
TRAVESÍAS FRAGMENTADAS
Dos centros de investigación y el resto
Andrea Sotelo T.*
Hasta el 2006, el 48% de los proyectos de investigación en el
estado y financiados por el CONACyT, eran desarrollados por El
Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo, A.C. (CIAD) y
El Colegio de Sonora (COLSON). Estas dos instituciones se ubican en
la categoría de centros de investigación; es decir generan,
transmiten, aplican y difunden conocimientos relevantes en uno o
varios campos de la ciencia y la tecnología de forma exclusiva o
simultáneamente a la formación de investigadores y especialistas en
sus áreas de influencia. Con esta definición se constriñe la
producción de conocimientos a su utilidad social, y contempla la
oferta de posgrado sin vínculos con la investigación (posgrado
profesionalizante).
Ambos centros de investigación plantean en sus misiones la
generación de conocimiento; el COLSON desde las ciencias sociales y
las humanidades y el CIAD a partir de un enfoque multidisciplinario.
A pesar de sus contribuciones al desarrollo del estado, para estas
instituciones no es ajena la idea que algunos segmentos sociales
tienen de ellos: que sus proyectos y los resultados de los mismos no
tienen aplicación práctica, o que sus investigadores son
intelectuales que no están “conectados” con problemáticas regionales
o reales.
Desde su fundación, hace mas de 25 años, estas instituciones se
enfrentaron a un contexto acostumbrado a recibir productos tangibles
de los centros de investigación (por ejemplo trigo más resistente a
la sequía), pero sus investigaciones tenían como metas resultados
que iban más allá de un grano mejorado; investigaban los cambios
sociales y el desarrollo económico que representaba para una
comunidad el mejoramiento de los granos, las repercusiones
familiares por el ingreso económico femenino, entre muchos otros.
A grandes rasgos, el COLSON contribuye a la solución de problemas
de la sociedad y al desarrollo estatal y regional a través de la
formación de recursos de excelencia a nivel de posgrado y de la
difusión y preservación del conocimiento generado a través de
publicaciones y otros medios. Por su parte el CIAD a partir del
conocimiento generado promueve propuestas de solución en los temas
de la alimentación y su vínculo con el desarrollo social y
económico.
Queda claro que estas dos instituciones no pueden atender las
necesidades de investigación o brindar una base científica
suficiente en el estado; para ello el Registro de Instituciones y
Empresas Científicas y Tecnológicas (RENIECyT), indica que hay 91
instituciones y empresas dedicadas predominantemente a las
actividades de investigación científica y tecnológica, desarrollo
tecnológico y producción de ingeniería básica (CONACyT, 2007). Entre
ellas se encuentran 61 empresas, 13 instituciones no lucrativas, 1
dependencia de la administración pública, 11 instituciones de
educación superior (IES) y 5 personas físicas.
Hasta ahora, las empresas se han desarrollado como satélites del
sector industrial a través de la contratación de servicios de
acertividad y especialización en los conocimientos, con acceso a la
información necesaria y financiamiento privado así como de agencias
federales e internacionales. El tamaño y misión de estas numerosas
empresas ha permitido que coexistan con las IES y los centros de
investigación, pero en adelante no deberá sorprendernos que
instituciones como el CIAD y el COLSON tengan que justificar su
permanencia mas allá de la aportación de soluciones al desarrollo de
la sociedad. *Asistente de la Coordinación del Doctorado en
Ciencias Sociales de El Colegio de Sonora, asotelo@colson.edu.mx
FUERA DE RUTA
Comisión Estatal de Arbitraje Médico, ¿recurso
para la calidad de la atención? (II)
María del Carmen Castro V.*
Ya ha sido nombrado Comisionado el doctor Manuel Robles
Linares, quien ha sido funcionario estatal y en la frontera en el
ámbito de la salud, así que cuenta con experiencia en la función
pública, sin embargo, todos esperamos que los subcomisionados/as
(jurídico y médico), así como los integrantes del Consejo, formen un
equipo imparcial en las controversias. Quiero insistir que la
formación del Consejo es una oportunidad de inclusión y
participación social, acercando la Comisión a la población que
quiere beneficiar. Son ocho lugares (todos nombrados por el
Ejecutivo), tres de los cuales prácticamente ya están ocupados (dos
de los gremios médicos y uno de la barra de abogados), ¿quiénes y
por qué serán nombrados los demás? Me atrevo a proponer, como
estudiosa de la calidad de la atención en Sonora, que la elección
debe ser equitativa entre los grandes sectores de usuarios de los
servicios de salud: pienso de entrada en el peso que tiene la
demanda de las mujeres, particularmente por su salud reproductiva
(cánceres de mama y de cérvix incluidos) y que representa el mayor
número de acciones y de recursos.
Además, por motivo de queja en la Comisión Nacional (se
recomienda visitar el portal de la Conamed para ampliar esta
información: http://www.conamed.gob.mx/),
tienen un peso sustancial; pienso en la necesaria representación de
los trabajadores, que con su mirada desde las trincheras laborales
seguro pueden aportar más que un granito de arena; también considero
que debe estar incluida la experiencia de la población adulta mayor,
por su peso creciente, que ahora más que nunca está impactando los
servicios. Lo peor que pueda pasar es que dicho Consejo se
conforme sólo con el dominio de los profesionales de la salud u
otros ciudadanos, aunque honorables, alejados del conocimiento
cotidiano de la calidad de la atención en salud de estos sectores
mayoritarios.
La resistencia de los gremios médicos a su establecimiento se ha
convertido ahora en un intenso cabildeo para posicionar a sus
miembros en las instancias directivas de la Comisión, lo cual es de
esperarse, sin embargo, no dejo de preguntarme ¿cuál es la razón de
fondo para ello? ¿Es que pensarían en las posibles intromisiones en
sus prácticas de ejercicio profesional por demás autónomas? ¿Se
basarían quizás en su desconfianza a las instancias de autoridad,
ampliamente reconocidas? Sobre esto último, hay que reconocer que la
desconfianza incluye la de muchos ciudadanos/as, y la de éstos en
los propios médicos y ésta no es de a gratis, sus experiencias de
vida les han enseñado. Y aunque la Comisión es una figura de
autoridad en las controversias o quejas por atención médica,
vale insistir que no es persecutoria: en tanto no haya un acuerdo de
usuario y médico de aceptar el arbitraje de la Comisión, no puede
haber intervención. Esto puede representar su mayor ventaja, pero
también su mayor desventaja, pues por un lado se busca la mediación,
aclaraciones y acuerdos “en corto”, habrá muchas quejas de mayor
gravedad donde no será resolutiva y deben pasar a los tribunales.
Por estos días debe darse a conocer al resto del equipo y el
Reglamento de Procedimientos para la atención de solicitudes.
En México, la cultura de la demanda es apenas una práctica que
está irrumpiendo en el escenario social y en el sistema de salud. A
pesar que la Comisión Nacional de Arbitraje Médico se fundó en 1999,
el número de quejas o demandas no se ha incrementado
sustancialmente; esto se explica en parte, por esa
desconfianza a la que nos hemos referido antes y, por otra, y lo más
grave me parece, por la falta de una cultura ciudadana que exige y
ejerce derechos. De allí la importancia del profesionalismo,
honestidad e imparcialidad que muestre el equipo que dirigirá a la
Comisión.
*Profesora-investigadora del Programa de Salud y Sociedad
de El Colegio de Sonora, ccastro@colson.edu.mx
La reconstrucción
Álvaro Bracamonte Sierra*
Con el término reconstrucción se identifica comúnmente el periodo
posterior a una guerra civil, o a un conflicto violento entre dos
naciones, o donde participan varios países, como lo fueron las
guerras mundiales. En estos casos las regiones involucradas terminan
destruidas haciendo indispensable una etapa de reconstrucción.
¿Es equivalente esta situación con lo que ocurre en Hermosillo a
propósito de que el PAN perdió la Presidencia y fue ganada por el
tricolor? El actual gobierno priísta está difundiendo que está
reconstruyendo la ciudad y con ello de paso transmite el mensaje
subliminal de que la era panista fue similar a una guerra civil, es
decir, tremendamente destructiva. La pregunta es si tienen razón.
Revisemos un poco las circunstancias: Hermosillo es el
asentamiento humano más densamente poblado de la entidad.
De
acuerdo con el Conteo Rápido del Inegi (2005), en la ciudad viven
alrededor de 620 mil personas. Si consideramos que en el 1995, en la
víspera del arribo del PAN al Gobierno municipal, la ciudad
registraba una población de poco más de 400 mil habitantes, entonces
es fácil suponer un incremento sustancial en la demanda de servicios
básicos que otorga el Municipio. Eso sin contar que históricamente
existen rezagos no atendidos. En esas condiciones es poco menos que
imposible para cualquier edil atender tantos problemas. Tan sólo
pensar que el número de autos en circulación rebasa los 200 mil
cuando hace unos pocos años no se alcanzaban los 100 mil, da una
idea de la dimensión de los desafíos que las recientes
administraciones han tenido que sortear. No se construyeron, por
ejemplo, vías primarias y secundarias adecuadas para darle salida al
multiplicado aforo vehicular.
Lo mismo puede decirse del
agua: ¿Quién es responsable del desabasto que se registra? ¿Son las
administraciones panistas o están implicados también los otros
niveles de autoridad? Aquí no puede culparse estrictamente a nadie
pues la responsabilidad es de todos. O son todos responsables, por
omisión o por no haber prevenido a tiempo el estrangulamiento, o
nadie lo es.
También de la pavimentación puede decirse algo
similar. Pese a que cada año se anuncian inversiones millonarias, lo
cierto es que no hay manera de llenar los miles de metros cuadrados
de terracería que tiene la mancha urbana. La ciudad crece por todos
lados y muchas veces de forma anárquica. Todos los días brotan
nuevas colonias desprovistas, ya no digamos de pavimentación, sino
de algunos de los servicios básicos. Estas carencias de los nuevos
asentamientos se suman a las de los barrios que ya presentaban ese
rezago.
No se necesita ser muy acucioso para percatarse de
que la ciudad muestra un rostro feo que hasta llega a deprimir. La
basura es algo que no parece tener remedio; los baches, pese al
notorio esfuerzo de remediación, siguen siendo parte del paisaje
urbano. En época de escasas precipitaciones como la que corre en
estos días, los baches son menores, pero infaltables: en su mayoría
son producto de la reparación de fugas y el abandono del pavimento
destruido. La reconstrucción de la que habla el actual gobierno
municipal no deja de ser una estrategia mediática que pretende
exaltar sus acciones y tomar distancia de las administraciones
blanquiazules a las que atribuyen una supuesta incompetencia en la
conducción de los destinos de la capital del estado.
Ese
juego se llama reposicionamiento político. Si así se entiende,
entonces no debe asustar a nadie y menos a los políticos
experimentados. Los priístas juegan su parte al promocionar sus
obras y desacreditar a las administraciones municipales que los
precedieron. Los panistas, igualmente, están en su derecho de
responder con las mismas tácticas mediáticas. Por ejemplo, éstos
pueden sostener que fueron las gestiones priístas las causantes de
todos los rezagos que padece la capital. Todo eso se vale. Lo que no
se valdría es engañar a la ciudadanía con programas inexistentes y
falsas promesas, costumbre tan típica en el pasado.
Si de
reconstrucción se trata, por qué no pensar en más áreas verdes, por
qué no planear a largo plazo la pavimentación de todas las calles de
Hermosillo y sobre todo por qué no soñar con una ciudad limpia en la
que disfrutemos los espacios públicos y privados.
Esto,
claro, debe hacerse con la participación y el compromiso de todos
los hermosillenses pues sin su concurso es seguro que las mejores
intenciones de los mejores funcionarios se quedarán justamente en
eso, en intenciones. Para evitarlo es necesario involucrarnos, pues
no se ve otra manera de recuperar o de reconstruir la ciudad.
*Profesor-investigador del Programa de Estudios
Económicos y Demográficos de El Colegio de Sonora, abraca@colson.edu.mx
Cultura de muerte
Álex Covarrubias V.*
Los verdugos de las antiguas civilizaciones aprendieron enseguida
que no se podía matar a un hombre viéndolo a los ojos. Así fuera un
condenado. En los cadalsos algunos se atrevían a hacerlo. Pero el
contacto físico imborrable de la mirada del que iba a morir los
podría perseguir, sabían, por el resto de sus vidas. Los patibuleros
y guillotineros pidieron entonces cubrir con capuchas negras las
cabezas de los que serían cercenados. Para su satisfacción,
acertaron. Descubrieron que su trabajo de ejecutar no sólo podía no
ser desagradable, sino hasta placentero.
El arte criminal de
matar sin molestia o con mínimas molestias personales había dado un
paso adelante. Con la técnica rudimentaria de encapuchar a las
víctimas, en realidad los verdugos antiguos estaban fijando la
primera regla que pone a funcionar a un ejecutor o un asesino. Esta
regla es la de despersonalizar, deshumanizando a la víctima. Que es
no verla ni escucharla. No sentirla. Ignorarla por completo,
haciendo como si nunca hubiera existido. O denigrarla burlándose o
violándola de cualquier forma posible antes de liquidarla. La
técnica de la capucha resultó tan efectiva que seguiría siendo
utilizada hasta nuestros días. En realidad en los años y siglos que
han seguido a los verdugos hasta el presente, ejecutores y
diseñadores de guerra no han hecho más que repetir y perfeccionar el
arte de la capucha.
Piénsese en los sicarios “ajustando”
cuentas a víctimas que previamente son “envueltas” o “borradas” de
muchas formas. O piénsese en los líderes de gobiernos que ordenan a
la distancia (siempre a la distancia) bombardear una población para
enseguida encerrarse en sus iglesias a rezar por la purificación de
sus almas.
La deshumanización y despersonalización del crimen
y de la guerra se está instalando entre nosotros. Por si lo
ignorábamos o pretendíamos hacerlo bajo la filosofía de que en
Sonora no pasan más que puras cosas buenas, la “batalla” de Cananea
y Arizpe ha venido a anunciárnoslo sin ninguna contemplación. La
deshumanización y despersonalización del crimen y de la guerra se
está instalando entre nosotros. Por si lo ignorábamos o pretendíamos
hacerlo bajo la filosofía de que en Sonora no pasan más que puras
cosas buenas, la “batalla” de Cananea y Arizpe ha venido a
anunciárnoslo sin ninguna contemplación.
Que es una guerra,
el presidente Calderón se ha encargado de decírnoslo claramente. Que
la deshumanización y la despersonalización están operando, los
sicarios actuando como si cualquier cosa se han encargado de
restregárnoslo.
Más allá de los saldos de muertes sin sentido y actuaciones fuera
de la ley de estas batallas, debe preocuparnos los impactos que todo
ello esté traduciendo sobre nuestro tejido social. Sobre las
familias y comunidades directamente afectadas. Sobre los niños y
jóvenes expuestos a una dinámica social donde la violencia y la
muerte se hacen cotidianas.
Hace unos días el representante
de la Unesco en México llamó la atención sobre el hecho de que los
valores de la no violencia y la paz no están presentes en nuestro
sistema educativo. Fue más lejos. Advirtió sobre la presencia de una
especie de “cultura de la muerte” e intolerancia que avanza en
nuestras vidas. Refirió cómo incluso en los juegos de los niños la
palabra y las acciones de matar se han hecho cosa de todos los
días.
El tema es problemático y sumamente complejo. Refiere
cómo en los cursos de nuestras formas de vida cotidiana actual, la
escuela y la familia están siendo rebasadas como los ámbitos
centrales de referencias valorativas. Por eso los mensajes de muerte
y violencia que provienen de –y debido a– la guerra contra el crimen
organizado, deben poner a trabajar –en sentido opuesto– lo mejor de
nosotros y de las instituciones que tenemos. Vale la pena insistir
que en la guerra muchas cosas se pierden. Pero la pérdida mayor
empieza con el extravío del valor de la vida. Vivir si trivializa.
La vida de otros más. Vida y muerte se hacen
intercambiables.
El acto de matar o asistir a la muerte de
alguien se coloca en perspectivas de futilidad extrema. O carece de
importancia alguna –pues cesa el respeto a la vida. O tiene toda la
importancia del mundo, pero no por razones humanitarias sino
criminales. Finalmente el objeto de la guerra es la eliminación del
otro. Su muerte redonda.
Por eso cuando la guerra pone a una
comunidad en el sendero de la deshumanización, las puertas de salida
se estrechan hasta casi extinguirse si no es que se pierden para
siempre. De ahí a convertir todo y a todos en desechos reciclables
libra una nada.
*Profesor-investigador del Programa de Relaciones Industriales
de El Colegio de Sonora, acova@colson.edu.mx
DOCUMENTOS
Reseña al libro A industria automotriz nas Américas. A
reconfiguraçao dos atores produtivos
Arnulfo Arteaga García*
Los textos integrados en el libro A industria automotriz nas
Américas. A reconfiguraçao dos atores produtivos, coordinado
por Adalberto Cardoso y Álex Covarrubias, como lo señalan ellos
mismos, da continuidad a una línea de reflexión iniciada dos décadas
atrás para dar cuenta de manera general del papel que tiene la
industria automotriz en la región. Esfuerzo que también se suma a un
inmenso caudal de investigaciones con distinto niveles de
profundidad y énfasis sobre este sector fundamental para explicar
los procesos de industrialización en los distintos países donde
operan la empresas trasnacionales (ETAs). Como el título indica,
está publicado en portugués, lo cual no deja de ser un bello y
atractivo reto para leerlo.
El libro está estructurado en tres partes. La primera esta
dedicada a los casos de América del Sur y consta de seis
capítulos. Los primeros cuatro analizan, desde distintos ángulos el
caso brasileño. "Nuevas condiciones de la industria a partir de las
inversiones en el sector" (Alexandre Comin). "La guerra de las
políticas fiscales de las distintas regiones para atraer la
inversión de las ETAs" (Glauco Arbix). "Las nuevas relaciones entre
las ETAs y las proveedoras analizadas desde el enfoque de la
gobernanza en el desarrollo tecnológico". Destaca en particular el
de Cardoso, por el alcance en su análisis y por el acento que pone
en la manera en que se verifica el proceso de convergencia de las
prácticas productivas en Brasil a partir de los años 90. Los dos
siguientes abordan el caso colombiano y el venezolano, aunque este
último se enmarca dentro de las profundas transformaciones políticas
y sociales que ha vivido ese país desde principios de este siglo
XXI. Lo que comparten ambos es analizar la reestructuración del
sector en sus países y su efecto sobre las prácticas laborales. Sin
duda se extraña el caso Argentino por lo paradigmático que puede
resultar en términos del tipo de medidas de políticas económicas
aplicadas en los distintos regímenes por los que ha atravesado este
país en los diez años más recientes.
La 2ª parte esta dedicada a la región norte del continente. Está
integrada por tres capítulos, pero su característica es que no se
trata estrictamente de casos por países. El capítulo de Alex
Covarrubias hace una interesante reflexión desde el campo teórico
acerca de la convergencia-divergencia de las prácticas y los
sistemas productivos implantados por las corporaciones y su difusión
a nivel global, complementado con una investigación de campo
comparando los casos de Brasil y México basado en el caso de la
empresa Ford. Graciela Bensusán y Landy Sánchez, hacen una revisión
comparativa del papel de los sindicatos en los tres países de la
región, poniendo de relieve sus rasgos como actores laborales en sus
contextos nacionales y el tipo de recursos de poder utilizados a lo
largo de la reestructuración del sector en la región. El tercero es
una reflexión de Ludger Priest sobre las estrategias de las
corporaciones alemanes y la extensión de sus operaciones en el mundo
y en particular a la región.
La 3ª parte “Contrapuntos” incluye dos capítulos. En el primero
Paul Stewart, et. al, dan cuenta de un estudio de “calidad de vida
en el trabajo” en el sector en los casos de Canadá, Japón y
Reino Unido. En el segundo, Ulrich Jürgen hace una revisión sobre
las modificaciones del sistema productivo en Alemania a lo largo de
la década de los años 90.
Sin duda, cada una de las partes y los capítulos merecerían no
sólo una reseña sino una discusión amplia y profunda por las
múltiples aristas y ángulos desde los cuales se podrían abordar, lo
que escapa a esta breve presentación. Pero, desde mi punto de vista,
un hilo conductor que atraviesa el conjunto de la obra tiene que ver
con la discusión planteada por los coordinadores acerca de la
convergencia de los procesos de transformación y que en particular
Covarrubias aborda como un proceso de
convergencia-divergencia. Si bien el tema se circunscribe al ámbito
de las prácticas productivas, merece la pena abordarlo en ese nivel,
al menos en tres aspectos. El primero, guardando todas las
distancias y proporciones del caso, como una reedición del “one best
way” taylorista, no como contenido sino como tendencia dominante. El
segundo, acerca de la tensión entre los sistemas productivos
corporativos y los sistemas de relaciones industriales locales. El
tercero, es una reflexión propia acerca de lo que las nuevas
prácticas laborales encierran en la construcción de una nueva
ciudadanía del trabajo que, al igual que en la primera mitad del
siglo pasado, desde las líneas de producción de la industria
automotriz dio origen al Estado de Bienestar.
Otro elemento que rescato, es que en todos los capítulos la
problemática abordada se plantea como temas abiertos y
principalmente como espacios de intervención de los actores sociales
que participan en el escenario de esta industria.
Tomado desde esta perspectiva, la obra presentada, deja de ser
una simple continuidad de esfuerzos anteriores, como planteamos al
inicio y constituye un salto cualitativo. La relevancia
teórica, metodológica y política del abordaje desde los actores y
sus estrategias pone el acento en la configuración de la industria
automotriz no sólo como un complejo proceso de articulación
económico-técnico-productivo, sino fundamentalmente como resultado
de una construcción social y es en este sentido que adquiere
relevancia el papel de las estrategias de los actores sociales, es
decir el Estado, los sindicatos, la sociedad civil y no sólo como un
proceso definido desde el interés de la corporaciones trasnacionales
del sector.
*Profesor-investigador de la UAM-Unidad Iztapalapa, arnulfo.arteaga.garcia@gmail.com
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EVENTOS PRÓXIMOS
Encuentro Internacional: Migracióny niñez
migrante

El Colegio de Sonora, The Mexican American Studies and Research
Center y Binational Migration Institute de la Universidad de
Arizona, el Sistema para el Desarrollo Integral de la Familia
en el Estado de Sonora, El Colegio de la Frontera Norte y el
Seminario Niñez Migrante
INVITAN AL
Encuentro Internacional: Migración y niñez
migrante, con el tema: “Actores de la globalización”
Se realizará los días 24 y 25 de mayo de 2007 en el Centro
de las Artes de la Universidad de Sonora, (Rosales y Colosio)
Hermosillo, Sonora.
Inscripción general: $150.00, estudiantes entrada libre
Informes: licenciada Rosangela Rojas Vásquez, tel. (662) 2595300
ext. 2249 y 2235, correo electrónico: rrojas@colson.edu.mx
Conferencia

El Colegio de Sonora y el Consejo Estatal Electoral
LO INVITAN
A la conferencia "La dinámica de los regímenes electorales
autoritarios en el mundo" a cargo del doctor Andreas Schedler
(CIDE). Como moderador fungirá el doctor Juan Poom Medina
(Colson).
Martes 29 de mayo de 2007, a las 19:00 horas, en los Patios del
Colson en Obregón 54, Centro.
Estacionamiento gratuito y con vigilancia en Obregón y Callejón
Ayón (antes Hotel Colón)
Entrada libre
NOVEDADES EDITORIALES
El Colegio de Sonora
Conflictos electorales durante el porfiriato
en Sonora. Una revisión de los recursos de impugnación de resultados
electorales municipales, 1900-1910

Autor Esperanza Donjuan Espinoza Cuaderno núm. 12
de la Serie cuarto creciente , El Colegio de Sonora,
2006. Precio: $160.00 www.colson.edu.mx
La Conversada
El Colegio de Sonora lo invita a escuchar el programa "La
Conversada", los viernes a las 18:30 hrs. por Radio Sonora XHHB 94.7
FM.
Próximo programa:

Viernes 25 de mayo de 2007, entrevista al maestro Rafael Robles
Scott, egresado de la Maestría en Ciencias Sociales de El Colegio de
Sonora, con Especialidad en Políticas Públicas.
Tema: "Seguridad pública y narcotráfico"
Edgar Aguilar, productor Ramón Valdez, conductor
Radio Sonora en
línea
FOTO DE LA SEMANA

"El vaquero en la montaña"
Foto: Karen Hurtado
Los invitamos a publicar fotografías de su agrado para esta
sección semanal. Enviar las fotos al correo iflores@colson.edu.mx
Lo invitamos a leer “Fuera de
Ruta”

"Fuera de Ruta", es un nuevo espacio periodístico semanal de El
Colegio de Sonora en la prensa local, cuyo fin es difundir
reflexiones sobre la problemática actual y vincular así a la
institución con la comunidad. Las responsables de este espacio son
las profesoras-investigadoras, maestras Lorenia Velázquez Contreras
y Liz Ileana Rodríguez del Programa Estudios Económicos y
Demográficos, la doctora Zulema Trejo Contreras del Programa
Historia Regional y la doctora Gloria Ciria Valdéz del Programa
Estudios Urbanos y Ambientales.
Los invitamos a que lean "Fuera de Ruta" los sábados en la
sección "Expresión" del Expreso.
En el espacio "Rodeo de palabras " de la sección "cultural" del
Expreso colabora semanalmente el maestro Gerardo Cornejo
Murrieta del Programa de Humanidades de El Colegio de Sonora.
Los invitamos a que lean "Rodeo de palabras" los sábados en la
sección "cultura" del Expreso,
Lo invitamos a leer “Travesías
Fragmentadas”

Travesías Fragmentadas" es un espacio periodístico semanal de El
Colegio de Sonora en la prensa local, cuyo fin es difundir
reflexiones sobre la problemática actual y regional, que tiene el
propósito de vincular a la institución con la comunidad. Los
responsables de este espacio son el grupo docente y de investigación
de esta institución.
Los invitamos a que lean "Travesías Fragmentadas" los sábados en
la sección "Opinión" de Cambio Sonora.
Lo invitamos a leer “Observatorios
Urbanos”

"Observatorios Urbanos " es un espacio periodístico quincenal de
El Colegio de Sonora en la prensa local, cuyo fin es difundir
reflexiones sobre la problemática actual y regional, que tiene el
propósito de vincular a la institución con la comunidad. Las
responsables de este espacio son las doctoras Cristina Isabel
Martínez Rascón del Programa de Estudios Urbanos y Ambientales y
Lucía Castro Luque, del Programa de Estudios Económicos y
Demográficos.
Los invitamos a que lean "Observatorios Urbanos ", los sábados en
la sección "Opinión" del Diario Tribuna del Yaqui .
Puntos de venta de las publicaciones de El
Colegio de Sonora en México, D.F.
Casa Juan Pablos, Centro Cultural S.A. de C.V. Dirección:
Malintzin no. 199 Col. El Carmen Coyoacán, 04100, México, D.F.
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Terreros C.P.04310 Coyoacán México, D.F. Tel. 55 54 98
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