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Miércoles 23 de mayo de 2007, año 6, número 215  
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Estudios de posgrado en el extranjero

La licenciada Raquel Torres Peralta del área de Sistemas y Desarrollo del Centro de Cómputo de El Colegio de Sonora, obtuvo una beca de Conacyt para realizar estudios de posgrado en el extranjero.

Cursará el programa de maestría–doctorado en Ciencias Computacionales de la Universidad de Arizona, en Tucson, a partir del próximo verano. El programa tiene una duración de cinco años.

Esta es la primera ocasión en que un miembro del personal administrativo de El Colegio de Sonora adquiere una beca para efectuar estudios de doctorado.

Felicitamos a Raquel Torres por su logro y esfuerzo.

Raquel es licenciada en informática por el Instituto Tecnológico de Hermosillo, rtorres@colson.edu.mx

Obtiene licenciatura en Antropología

El pasado jueves 17 de mayo, en la ciudad de México, María Macrina Restor Rodríguez se tituló de la licenciatura en Antropología Social por la Escuela Nacional de Antropología e Historia (ENAH). Restor Rodríguez defendió la tesis titulada “La influencia de las instituciones y programas gubernamentales en el proceso de división interna entre los yaquis de Sonora periodo 1970-1994”. Recibió mención honorifica y la recomendación de publicación de la tesis por parte de los miembros del jurado integrado por la maestra Gloria Cáñez de la Fuente del Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo (directora de tesis), el maestro Ricardo María Garibay, consultor independiente, la doctora María del Valle Borrero Silva de El Colegio de Sonora, y la candidata a maestra Enriqueta Lerma Rodríguez del Instituto de Investigaciones Antropológicas de la UNAM.

Macrina Restor labora en la Unidad de Información y Documentación de los Pueblos Nativos del Noroeste de México de El Colegio de Sonora, uidpino@colson.edu.mx

¡Muchas felicidades!

TRAVESÍAS FRAGMENTADAS

Dos centros de investigación y el resto

Andrea Sotelo T.*

Hasta el 2006, el 48% de los proyectos de investigación en el estado y financiados por el CONACyT, eran desarrollados por El Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo, A.C. (CIAD) y El Colegio de Sonora (COLSON). Estas dos instituciones se ubican en la categoría de centros de investigación; es decir generan, transmiten, aplican y difunden conocimientos relevantes en uno o varios campos de la ciencia y la tecnología de forma exclusiva o simultáneamente a la formación de investigadores y especialistas en sus áreas de influencia. Con esta definición se constriñe la producción de conocimientos a su utilidad social, y contempla la oferta de posgrado sin vínculos con la investigación (posgrado profesionalizante).

Ambos centros de investigación plantean en sus misiones la generación de conocimiento; el COLSON desde las ciencias sociales y las humanidades y el CIAD a partir de un enfoque multidisciplinario. A pesar de sus contribuciones al desarrollo del estado, para estas instituciones no es ajena la idea que algunos segmentos sociales tienen de ellos: que sus proyectos y los resultados de los mismos no tienen aplicación práctica, o que sus investigadores son intelectuales que no están “conectados” con problemáticas regionales o reales.

Desde su fundación, hace mas de 25 años, estas instituciones se enfrentaron a un contexto acostumbrado a recibir productos tangibles de los centros de investigación (por ejemplo trigo más resistente a la sequía), pero sus investigaciones tenían como metas resultados que iban más allá de un grano mejorado; investigaban los cambios sociales y el desarrollo económico que representaba para una comunidad el mejoramiento de los granos, las repercusiones familiares por el ingreso económico femenino, entre muchos otros.

A grandes rasgos, el COLSON contribuye a la solución de problemas de la sociedad y al desarrollo estatal y regional a través de la formación de recursos de excelencia a nivel de posgrado y de la difusión y preservación del conocimiento generado a través de publicaciones y otros medios. Por su parte el CIAD a partir del conocimiento generado promueve propuestas de solución en los temas de la alimentación y su vínculo con el desarrollo social y económico.

Queda claro que estas dos instituciones no pueden atender las necesidades de investigación o brindar una base científica suficiente en el estado; para ello el Registro de Instituciones y Empresas Científicas y Tecnológicas (RENIECyT), indica que hay 91 instituciones y empresas dedicadas predominantemente a las actividades de investigación científica y tecnológica, desarrollo tecnológico y producción de ingeniería básica (CONACyT, 2007). Entre ellas se encuentran 61 empresas, 13 instituciones no lucrativas, 1 dependencia de la administración pública, 11 instituciones de educación superior (IES) y 5 personas físicas.

Hasta ahora, las empresas se han desarrollado como satélites del sector industrial a través de la contratación de servicios de acertividad y especialización en los conocimientos, con acceso a la información necesaria y financiamiento privado así como de agencias federales e internacionales. El tamaño y misión de estas numerosas empresas ha permitido que coexistan con las IES y los centros de investigación, pero en adelante no deberá sorprendernos que instituciones como el CIAD y el COLSON tengan que justificar su permanencia mas allá de la aportación de soluciones al desarrollo de la sociedad.

*Asistente de la Coordinación del Doctorado en Ciencias Sociales de El Colegio de Sonora, asotelo@colson.edu.mx
FUERA DE RUTA

Comisión Estatal de Arbitraje Médico,
¿recurso para la calidad de la atención? (II)

María del Carmen Castro V.*

Ya ha sido nombrado Comisionado el doctor Manuel Robles Linares, quien ha sido funcionario estatal y en la frontera en el ámbito de la salud, así que cuenta con experiencia en la función pública, sin embargo, todos esperamos que los subcomisionados/as (jurídico y médico), así como los integrantes del Consejo, formen un equipo imparcial en las controversias. Quiero insistir que la formación del Consejo es una oportunidad de inclusión y participación social, acercando la Comisión a la población que quiere beneficiar. Son ocho lugares (todos nombrados por el Ejecutivo), tres de los cuales prácticamente ya están ocupados (dos de los gremios médicos y uno de la barra de abogados), ¿quiénes y por qué serán nombrados los demás? Me atrevo a proponer, como estudiosa de la calidad de la atención en Sonora, que la elección debe ser equitativa entre los grandes sectores de usuarios de los servicios de salud: pienso de entrada en el peso que tiene la demanda de las mujeres, particularmente por su salud reproductiva (cánceres de mama y de cérvix incluidos) y que representa el mayor número de acciones y de recursos.

Además, por motivo de queja en la Comisión Nacional (se recomienda visitar el portal de la Conamed para ampliar esta información: http://www.conamed.gob.mx/), tienen un peso sustancial; pienso en la necesaria representación de los trabajadores, que con su mirada desde las trincheras laborales seguro pueden aportar más que un granito de arena; también considero que debe estar incluida la experiencia de la población adulta mayor, por su peso creciente, que ahora más que nunca está impactando los servicios. Lo peor que pueda pasar es que dicho Consejo se conforme sólo con el dominio de los profesionales de la salud u otros ciudadanos, aunque honorables, alejados del conocimiento cotidiano de la calidad de la atención en salud de estos sectores mayoritarios.

La resistencia de los gremios médicos a su establecimiento se ha convertido ahora en un intenso cabildeo para posicionar a sus miembros en las instancias directivas de la Comisión, lo cual es de esperarse, sin embargo, no dejo de preguntarme ¿cuál es la razón de fondo para ello? ¿Es que pensarían en las posibles intromisiones en sus prácticas de ejercicio profesional por demás autónomas? ¿Se basarían quizás en su desconfianza a las instancias de autoridad, ampliamente reconocidas? Sobre esto último, hay que reconocer que la desconfianza incluye la de muchos ciudadanos/as, y la de éstos en los propios médicos y ésta no es de a gratis, sus experiencias de vida les han enseñado. Y aunque la Comisión es una figura de autoridad en las controversias o quejas por  atención médica, vale insistir que no es persecutoria: en tanto no haya un acuerdo de usuario y médico de aceptar el arbitraje de la Comisión, no puede haber intervención. Esto puede representar su mayor ventaja, pero también su mayor desventaja, pues por un lado se busca la mediación, aclaraciones y acuerdos “en corto”, habrá muchas quejas de mayor gravedad donde no será resolutiva y deben pasar a los tribunales. Por estos días debe darse a conocer al resto del equipo y el Reglamento de Procedimientos para la atención de solicitudes.

En México, la cultura de la demanda es apenas una práctica que está irrumpiendo en el escenario social y en el sistema de salud. A pesar que la Comisión Nacional de Arbitraje Médico se fundó en 1999, el número de quejas o demandas no se ha incrementado sustancialmente; esto se explica en parte, por  esa desconfianza a la que nos hemos referido antes y, por otra, y lo más grave me parece, por la falta de una cultura ciudadana que exige y ejerce derechos. De allí la importancia del profesionalismo, honestidad e imparcialidad que muestre el equipo que dirigirá a la Comisión.

*Profesora-investigadora del Programa de Salud y Sociedad de El Colegio de Sonora, ccastro@colson.edu.mx

La reconstrucción

Álvaro Bracamonte Sierra*

Con el término reconstrucción se identifica comúnmente el periodo posterior a una guerra civil, o a un conflicto violento entre dos naciones, o donde participan varios países, como lo fueron las guerras mundiales. En estos casos las regiones involucradas terminan destruidas haciendo indispensable una etapa de reconstrucción.
¿Es equivalente esta situación con lo que ocurre en Hermosillo a propósito de que el PAN perdió la Presidencia y fue ganada por el tricolor? El actual gobierno priísta está difundiendo que está reconstruyendo la ciudad y con ello de paso transmite el mensaje subliminal de que la era panista fue similar a una guerra civil, es decir, tremendamente destructiva. La pregunta es si tienen razón.

Revisemos un poco las circunstancias: Hermosillo es el asentamiento humano más densamente poblado de la entidad.

De acuerdo con el Conteo Rápido del Inegi (2005), en la ciudad viven alrededor de 620 mil personas. Si consideramos que en el 1995, en la víspera del arribo del PAN al Gobierno municipal, la ciudad registraba una población de poco más de 400 mil habitantes, entonces es fácil suponer un incremento sustancial en la demanda de servicios básicos que otorga el Municipio. Eso sin contar que históricamente existen rezagos no atendidos. En esas condiciones es poco menos que imposible para cualquier edil atender tantos problemas. Tan sólo pensar que el número de autos en circulación rebasa los 200 mil cuando hace unos pocos años no se alcanzaban los 100 mil, da una idea de la dimensión de los desafíos que las recientes administraciones han tenido que sortear. No se construyeron, por ejemplo, vías primarias y secundarias adecuadas para darle salida al multiplicado aforo vehicular.

Lo mismo puede decirse del agua: ¿Quién es responsable del desabasto que se registra? ¿Son las administraciones panistas o están implicados también los otros niveles de autoridad? Aquí no puede culparse estrictamente a nadie pues la responsabilidad es de todos. O son todos responsables, por omisión o por no haber prevenido a tiempo el estrangulamiento, o nadie lo es.

También de la pavimentación puede decirse algo similar. Pese a que cada año se anuncian inversiones millonarias, lo cierto es que no hay manera de llenar los miles de metros cuadrados de terracería que tiene la mancha urbana. La ciudad crece por todos lados y muchas veces de forma anárquica. Todos los días brotan nuevas colonias desprovistas, ya no digamos de pavimentación, sino de algunos de los servicios básicos. Estas carencias de los nuevos asentamientos se suman a las de los barrios que ya presentaban ese rezago.

No se necesita ser muy acucioso para percatarse de que la ciudad muestra un rostro feo que hasta llega a deprimir. La basura es algo que no parece tener remedio; los baches, pese al notorio esfuerzo de remediación, siguen siendo parte del paisaje urbano. En época de escasas precipitaciones como la que corre en estos días, los baches son menores, pero infaltables: en su mayoría son producto de la reparación de fugas y el abandono del pavimento destruido.
La reconstrucción de la que habla el actual gobierno municipal no deja de ser una estrategia mediática que pretende exaltar sus acciones y tomar distancia de las administraciones blanquiazules a las que atribuyen una supuesta incompetencia en la conducción de los destinos de la capital del estado.

Ese juego se llama reposicionamiento político. Si así se entiende, entonces no debe asustar a nadie y menos a los políticos experimentados. Los priístas juegan su parte al promocionar sus obras y desacreditar a las administraciones municipales que los precedieron. Los panistas, igualmente, están en su derecho de responder con las mismas tácticas mediáticas. Por ejemplo, éstos pueden sostener que fueron las gestiones priístas las causantes de todos los rezagos que padece la capital. Todo eso se vale. Lo que no se valdría es engañar a la ciudadanía con programas inexistentes y falsas promesas, costumbre tan típica en el pasado.

Si de reconstrucción se trata, por qué no pensar en más áreas verdes, por qué no planear a largo plazo la pavimentación de todas las calles de Hermosillo y sobre todo por qué no soñar con una ciudad limpia en la que disfrutemos los espacios públicos y privados.

Esto, claro, debe hacerse con la participación y el compromiso de todos los hermosillenses pues sin su concurso es seguro que las mejores intenciones de los mejores funcionarios se quedarán justamente en eso, en intenciones. Para evitarlo es necesario involucrarnos, pues no se ve otra manera de recuperar o de reconstruir la ciudad.

*Profesor-investigador del Programa de Estudios Económicos y Demográficos de El Colegio de Sonora, abraca@colson.edu.mx

Cultura de muerte

Álex Covarrubias V.*

Los verdugos de las antiguas civilizaciones aprendieron enseguida que no se podía matar a un hombre viéndolo a los ojos. Así fuera un condenado. En los cadalsos algunos se atrevían a hacerlo. Pero el contacto físico imborrable de la mirada del que iba a morir los podría perseguir, sabían, por el resto de sus vidas. Los patibuleros y guillotineros pidieron entonces cubrir con capuchas negras las cabezas de los que serían cercenados. Para su satisfacción, acertaron. Descubrieron que su trabajo de ejecutar no sólo podía no ser desagradable, sino hasta placentero.

El arte criminal de matar sin molestia o con mínimas molestias personales había dado un paso adelante. Con la técnica rudimentaria de encapuchar a las víctimas, en realidad los verdugos antiguos estaban fijando la primera regla que pone a funcionar a un ejecutor o un asesino. Esta regla es la de despersonalizar, deshumanizando a la víctima. Que es no verla ni escucharla. No sentirla. Ignorarla por completo, haciendo como si nunca hubiera existido. O denigrarla burlándose o violándola de cualquier forma posible antes de liquidarla. La técnica de la capucha resultó tan efectiva que seguiría siendo utilizada hasta nuestros días. En realidad en los años y siglos que han seguido a los verdugos hasta el presente, ejecutores y diseñadores de guerra no han hecho más que repetir y perfeccionar el arte de la capucha.

Piénsese en los sicarios “ajustando” cuentas a víctimas que previamente son “envueltas” o “borradas” de muchas formas. O piénsese en los líderes de gobiernos que ordenan a la distancia (siempre a la distancia) bombardear una población para enseguida encerrarse en sus iglesias a rezar por la purificación de sus almas.

La deshumanización y despersonalización del crimen y de la guerra se está instalando entre nosotros. Por si lo ignorábamos o pretendíamos hacerlo bajo la filosofía de que en Sonora no pasan más que puras cosas buenas, la “batalla” de Cananea y Arizpe ha venido a anunciárnoslo sin ninguna contemplación. La deshumanización y despersonalización del crimen y de la guerra se está instalando entre nosotros. Por si lo ignorábamos o pretendíamos hacerlo bajo la filosofía de que en Sonora no pasan más que puras cosas buenas, la “batalla” de Cananea y Arizpe ha venido a anunciárnoslo sin ninguna contemplación.

Que es una guerra, el presidente Calderón se ha encargado de decírnoslo claramente. Que la deshumanización y la despersonalización están operando, los sicarios actuando como si cualquier cosa se han encargado de restregárnoslo.

Más allá de los saldos de muertes sin sentido y actuaciones fuera de la ley de estas batallas, debe preocuparnos los impactos que todo ello esté traduciendo sobre nuestro tejido social. Sobre las familias y comunidades directamente afectadas. Sobre los niños y jóvenes expuestos a una dinámica social donde la violencia y la muerte se hacen cotidianas.

Hace unos días el representante de la Unesco en México llamó la atención sobre el hecho de que los valores de la no violencia y la paz no están presentes en nuestro sistema educativo. Fue más lejos. Advirtió sobre la presencia de una especie de “cultura de la muerte” e intolerancia que avanza en nuestras vidas. Refirió cómo incluso en los juegos de los niños la palabra y las acciones de matar se han hecho cosa de todos los días.

El tema es problemático y sumamente complejo. Refiere cómo en los cursos de nuestras formas de vida cotidiana actual, la escuela y la familia están siendo rebasadas como los ámbitos centrales de referencias valorativas. Por eso los mensajes de muerte y violencia que provienen de –y debido a– la guerra contra el crimen organizado, deben poner a trabajar –en sentido opuesto– lo mejor de nosotros y de las instituciones que tenemos. Vale la pena insistir que en la guerra muchas cosas se pierden. Pero la pérdida mayor empieza con el extravío del valor de la vida. Vivir si trivializa. La vida de otros más. Vida y muerte se hacen intercambiables.

El acto de matar o asistir a la muerte de alguien se coloca en perspectivas de futilidad extrema. O carece de importancia alguna –pues cesa el respeto a la vida. O tiene toda la importancia del mundo, pero no por razones humanitarias sino criminales. Finalmente el objeto de la guerra es la eliminación del otro. Su muerte redonda.

Por eso cuando la guerra pone a una comunidad en el sendero de la deshumanización, las puertas de salida se estrechan hasta casi extinguirse si no es que se pierden para siempre. De ahí a convertir todo y a todos en desechos reciclables libra una nada.

*Profesor-investigador del Programa de Relaciones Industriales de El Colegio de Sonora, acova@colson.edu.mx

DOCUMENTOS

Reseña al libro A industria automotriz nas Américas. A reconfiguraçao dos atores produtivos

Arnulfo Arteaga García*

Los textos integrados en el libro A industria automotriz nas Américas. A reconfiguraçao dos atores produtivos, coordinado por Adalberto Cardoso y Álex Covarrubias, como lo señalan ellos mismos, da continuidad a una línea de reflexión iniciada dos décadas atrás para dar cuenta de manera general del papel que tiene la industria automotriz en la región. Esfuerzo que también se suma a un inmenso caudal de investigaciones con distinto niveles de profundidad y énfasis sobre este sector fundamental para explicar los procesos de industrialización en los distintos países donde operan la empresas trasnacionales (ETAs). Como el título indica, está publicado en portugués, lo cual no deja de ser un bello y atractivo reto para leerlo.

El libro está estructurado en tres partes. La primera esta dedicada a los casos de América del Sur y consta de seis capítulos. Los primeros cuatro analizan, desde distintos ángulos el caso brasileño. "Nuevas condiciones de la industria a partir de las inversiones en el sector" (Alexandre Comin). "La guerra de las políticas fiscales de las distintas regiones para atraer la inversión de las ETAs" (Glauco Arbix). "Las nuevas relaciones entre las ETAs y las proveedoras analizadas desde el enfoque de la gobernanza en el desarrollo tecnológico". Destaca en particular el de Cardoso, por el alcance en su análisis y por el acento que pone en la manera en que se verifica el proceso de convergencia de las prácticas productivas en Brasil a partir de los años 90. Los dos siguientes abordan el caso colombiano y el venezolano, aunque este último se enmarca dentro de las profundas transformaciones políticas y sociales que ha vivido ese país desde principios de este siglo XXI. Lo que comparten ambos es analizar la reestructuración del sector en sus países y su efecto sobre las prácticas laborales. Sin duda se extraña el caso Argentino por lo paradigmático que puede resultar en términos del tipo de medidas de políticas económicas aplicadas en los distintos regímenes por los que ha atravesado este país en los diez años más recientes.

La 2ª parte esta dedicada a la región norte del continente. Está integrada por tres capítulos, pero su característica es que no se trata estrictamente de casos por países. El capítulo de Alex Covarrubias hace una interesante reflexión desde el campo teórico acerca de la convergencia-divergencia de las prácticas y los sistemas productivos implantados por las corporaciones y su difusión a nivel global, complementado con una investigación de campo comparando los casos de Brasil y México basado en el caso de la empresa Ford. Graciela Bensusán y Landy Sánchez, hacen una revisión comparativa del papel de los sindicatos en los tres países de la región, poniendo de relieve sus rasgos como actores laborales en sus contextos nacionales y el tipo de recursos de poder utilizados a lo largo de la reestructuración del sector en la región. El tercero es una reflexión de Ludger Priest sobre las estrategias de las corporaciones alemanes y la extensión de sus operaciones en el mundo y en particular a la región.

La 3ª parte “Contrapuntos” incluye dos capítulos. En el primero Paul Stewart, et. al, dan cuenta de un estudio de “calidad de vida en el trabajo” en el sector en los casos de Canadá, Japón y Reino Unido. En el segundo, Ulrich Jürgen hace una revisión sobre las modificaciones del sistema productivo en Alemania a lo largo de la década de los años 90.

Sin duda, cada una de las partes y los capítulos merecerían no sólo una reseña sino una discusión amplia y profunda por las múltiples aristas y ángulos desde los cuales se podrían abordar, lo que escapa a esta breve presentación. Pero, desde mi punto de vista, un hilo conductor que atraviesa el conjunto de la obra tiene que ver con la discusión planteada por los coordinadores acerca de la convergencia de los procesos de transformación y que en particular Covarrubias  aborda como un proceso de convergencia-divergencia. Si bien el tema se circunscribe al ámbito de las prácticas productivas, merece la pena abordarlo en ese nivel, al menos en tres aspectos. El primero, guardando todas las distancias y proporciones del caso, como una reedición del “one best way” taylorista, no como contenido sino como tendencia dominante. El segundo, acerca de la tensión entre los sistemas productivos corporativos y los sistemas de relaciones industriales locales. El tercero, es una reflexión propia acerca de lo que las nuevas prácticas laborales encierran en la construcción de una nueva ciudadanía del trabajo que, al igual que en la primera mitad del siglo pasado, desde las líneas de producción de la industria automotriz dio origen al Estado de Bienestar.

Otro elemento que rescato, es que en todos los capítulos la problemática abordada se plantea como temas abiertos y principalmente como espacios de intervención de los actores sociales que participan en el escenario de esta industria.

Tomado desde esta perspectiva, la obra presentada, deja de ser una simple continuidad de esfuerzos anteriores, como planteamos al inicio y constituye un salto cualitativo. La relevancia teórica, metodológica y política del abordaje desde los actores y sus estrategias pone el acento en la configuración de la industria automotriz no sólo como un complejo proceso de articulación económico-técnico-productivo, sino fundamentalmente como resultado de una construcción social y es en este sentido que adquiere relevancia el papel de las estrategias de los actores sociales, es decir el Estado, los sindicatos, la sociedad civil y no sólo como un proceso definido desde el interés de la corporaciones trasnacionales del sector.

*Profesor-investigador de la UAM-Unidad Iztapalapa, arnulfo.arteaga.garcia@gmail.com

EVENTOS PRÓXIMOS

Encuentro Internacional: Migracióny niñez migrante

El Colegio de Sonora, The Mexican American Studies and Research Center y Binational Migration Institute de la Universidad de Arizona, el Sistema para el Desarrollo Integral de la Familia en el Estado de Sonora, El Colegio de la Frontera Norte y el Seminario Niñez Migrante

INVITAN AL

Encuentro Internacional: Migración y niñez migrante, con el tema: “Actores de la globalización”

Se realizará los días 24 y 25 de mayo de 2007 en el Centro de las Artes de la Universidad de Sonora, (Rosales y Colosio) Hermosillo, Sonora.

Inscripción general: $150.00, estudiantes entrada libre

Informes: licenciada Rosangela Rojas Vásquez, tel. (662) 2595300 ext. 2249 y 2235, correo electrónico: rrojas@colson.edu.mx

Conferencia

El Colegio de Sonora y el Consejo Estatal Electoral

LO INVITAN

A la conferencia "La dinámica de los regímenes electorales autoritarios en el mundo" a cargo del doctor Andreas Schedler (CIDE). Como moderador fungirá el doctor Juan Poom Medina (Colson).  

Martes 29 de mayo de 2007, a las 19:00 horas, en los Patios del Colson en Obregón 54, Centro.

Estacionamiento gratuito y con vigilancia en Obregón y Callejón Ayón (antes Hotel Colón)

Entrada libre

NOVEDADES EDITORIALES

El Colegio de Sonora

Conflictos electorales durante el porfiriato en Sonora. Una revisión de los recursos de impugnación de resultados electorales municipales, 1900-1910

Autor
Esperanza Donjuan Espinoza
Cuaderno núm. 12 de la Serie cuarto creciente , El Colegio de Sonora, 2006.
Precio: $160.00
www.colson.edu.mx

La Conversada

El Colegio de Sonora
lo invita a escuchar el programa "La Conversada", los viernes a las 18:30 hrs. por Radio Sonora XHHB 94.7 FM.

Próximo programa:

Viernes 25 de mayo de 2007, entrevista al maestro Rafael Robles Scott, egresado de la Maestría en Ciencias Sociales de El Colegio de Sonora, con Especialidad en Políticas Públicas.

Tema: "Seguridad pública y narcotráfico"

Edgar Aguilar, productor
Ramón Valdez, conductor

Radio Sonora en línea

FOTO DE LA SEMANA

 

"El vaquero en la montaña"

Foto: Karen Hurtado

Los invitamos a publicar fotografías de su agrado para esta sección semanal. Enviar las fotos al correo iflores@colson.edu.mx

Lo invitamos a leer “Fuera de Ruta”

"Fuera de Ruta", es un nuevo espacio periodístico semanal de El Colegio de Sonora en la prensa local, cuyo fin es difundir reflexiones sobre la problemática actual y vincular así a la institución con la comunidad. Las responsables de este espacio son las profesoras-investigadoras, maestras Lorenia Velázquez Contreras y Liz Ileana Rodríguez del Programa Estudios Económicos y Demográficos, la doctora Zulema Trejo Contreras del Programa  Historia Regional y la doctora Gloria Ciria Valdéz del Programa Estudios Urbanos y Ambientales.

Los invitamos a que lean "Fuera de Ruta" los sábados en la sección "Expresión" del Expreso.

En el espacio "Rodeo de palabras " de la sección "cultural" del Expreso colabora semanalmente el maestro Gerardo Cornejo Murrieta del Programa de Humanidades de El Colegio de Sonora.

Los invitamos a que lean "Rodeo de palabras" los sábados en la sección "cultura" del Expreso,

Lo invitamos a leer “Travesías Fragmentadas”

Travesías Fragmentadas" es un espacio periodístico semanal de El Colegio de Sonora en la prensa local, cuyo fin es difundir reflexiones sobre la problemática actual y regional, que tiene el propósito de vincular a la institución con la comunidad. Los responsables de este espacio son el grupo docente y de investigación de esta institución.

Los invitamos a que lean "Travesías Fragmentadas" los sábados en la sección "Opinión" de Cambio Sonora.

Lo invitamos a leer “Observatorios Urbanos”

"Observatorios Urbanos " es un espacio periodístico quincenal de El Colegio de Sonora en la prensa local, cuyo fin es difundir reflexiones sobre la problemática actual y regional, que tiene el propósito de vincular a la institución con la comunidad. Las responsables de este espacio son las doctoras Cristina Isabel Martínez Rascón del Programa de Estudios Urbanos y Ambientales y Lucía Castro Luque, del Programa de Estudios Económicos y Demográficos.

Los invitamos a que lean "Observatorios Urbanos ", los sábados en la sección "Opinión" del Diario Tribuna del Yaqui .

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